
Biotoken es una metodología y un sistema end-to-end que integra evidencia técnica, MRV, verificación, registro, trazabilidad y acceso al mercado.
Sistemas agrícolas y ganaderos sostenibles generan resultados ambientales medibles — captura de carbono, reducción de emisiones, salud de suelo — que rara vez cuentan con evidencia estructurada, trazabilidad o una forma de convertirse en un activo transferible.
Evidencia técnica ordenada, verificación por terceros independientes y un registro que impida el doble uso de lo que ya se logró en el campo.
Eso es Biotoken: la metodología que organiza la evidencia, integra el MRV, incorpora verificación independiente y registra cada resultado ambiental para convertirlo en un activo climático trazable.
Biotoken integra metodología, la capa MRV, evidencia, verificación, registro, trazabilidad y el activo climático en un mismo sistema.
Trazabilidad registrada sobre infraestructura LNET, evolución de LACChain y LACNet, iniciativas vinculadas históricamente con BID Lab. Más información →
Cada TCOE representa una tonelada de CO₂e correspondiente a un resultado ambiental medido y verificado: captura o reducción de emisiones, según el tipo de proyecto. Es el resultado principal del sistema Biotoken: un activo climático digital con oferta finita, que se puede poseer, transferir en el marketplace o retirar de forma definitiva.
Ver el activo en detalle →Oferta total finita. Trazabilidad completa en blockchain. Retiro definitivo vía bóveda fría, diseñado para prevenir el doble uso.
Biotoken convierte esa captura en un activo climático digital, integrado a tu operación productiva.
Ver para productores →Activos climáticos trazables y auditables para reporting ESG responsable.
Ver para empresas →Bóveda fría, registro público en blockchain y contexto de mercado por región, como base de integridad de cada activo climático.
Ver para inversores →
Santa Unión, de Víctor Tonelli, en la Cuenca del Salado, aumentó su productividad, redujo su huella de carbono y logró verificar una disminución de emisiones que ahora puede transformarse también en una fuente de rentabilidad.

La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE y Biotoken formalizaron un convenio para desarrollar una metodología que permita medir la absorción de gases de efecto invernadero en distintos cultivos de la región Nordeste.

Un estudio del INTA en el establecimiento Santa Unión demostró que es posible producir más carne con una huella ambiental reducida: la producción subió 70,8% y las emisiones por kilo de carne bajaron de 19,73 a 12,94 kg de CO₂e. Cada tonelada evitada fue tokenizada con Biotoken como un activo digital comercializable, generando 2548 activos digitales.
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