La siembra directa no solo es buena para el clima, también lo es para producir alimentos más nutritivos: estudio

Las granjas que utilizaron prácticas de agricultura regenerativa como siembra directa, cultivos de cobertura y rotaciones de cultivos produjeron granos con niveles más altos de ciertas vitaminas, minerales y fitoquímicos que las granjas que usaron prácticas convencionales, según los resultados de un estudio publicado recientemente por la Universidad de Washington en EEUU.

En comparación con los cultivos producidos por la agricultura convencional, los granos producidos con estas prácticas lograron un 34 % más de vitamina K, un 15 % más de vitamina E, un 14 % más de vitamina B1 y un 17 % más de vitamina B2. Los cultivos de agricultura regenerativa también tuvieron un 11% más de calcio, un 16% más de fósforo y un 27% más de cobre.

“No pudimos encontrar ningún estudio que haya relacionado directamente cómo la salud del suelo afecta lo que llega a los cultivos”, dijo David R. Montgomery, PhD, autor principal y profesor de ciencias espaciales y de la Tierra en la Universidad de Washington. “Así que hicimos el experimento nosotros mismos”.

El estudio incluyó cultivos de granjas que siguieron prácticas respetuosas con el suelo durante al menos cinco años. Los investigadores evaluaron la influencia de la salud del suelo y los puntajes de salud del suelo en la densidad de nutrientes de los cultivos, al medir 8 pares de granjas que utilizan las prácticas de agricultura sostenible o las prácticas convencionales en los estados de Carolina del Norte, Pensilvania, Ohio, Iowa, Tennessee, Kansas, Dakota del Norte y Montana. Cada granja de agricultura sostenible se combinó con una granja convencional cercana que cultivaba la misma variedad de cultivos, como arvejas, sorgo, maíz o soja.

“El objetivo era tratar de obtener algunas comparaciones directas en las que controlaras las variables clave: el cultivo es el mismo, el ambiente es el mismo, el clima es el mismo porque están uno al lado del otro, el suelo es el mismo en términos de tipo de suelo, pero se ha cultivado de manera muy diferente durante al menos cinco años”, dijo Montgomery.

El estudio también comparó el cultivo de trigo. Los trigos cultivados con agricultura sostenible se sembraron en un patrón de rotación de cultivos que incluía cultivos de cobertura entre cultivos de cebada de primavera y trigo de invierno. Las muestras de trigo bajo las buenas prácticas alcanzó un 41 % más de boro, un 29 % más de magnesio, un 48 % más de calcio y un 56 % más de zinc que las muestras de trigo convencional.

Entre los cultivos para nutrición ganadera se realizaron comparaciones sobre el perfil de ácidos grasos insaturados de la carne vacuna y cerdo. Los forrajes bajo prácticas sostenibles logaron niveles más altos de ácidos grasos omega-3 y una proporción más saludable de ácidos grasos omega-6 a ácidos grasos omega-3.

La carne vacuna alimentada con forraje cultivado bajo buenas prácticas logró más de la mitad de la cantidad de ácidos grasos omega-3 en comparación con la carne producida bajo cultivos convencionales.

En el caso de la carne porcina, los cerdos alimentados con cultivos bajo buenas prácticas lograron mayor cantidad de ácidos grasos omega-3, incluyendo 11 veces más ácido alfa-linolénico (ALA) y dos veces más ácido eicosapentaenoico (EPA) en comparación con la carne de cerdos alimentados con cultivos convencionales.

“La mayor crítica que le haría a este estudio es el pequeño tamaño de la muestra”, dijo Montgomery. “Es por eso que el título del artículo incluye la palabra ‘preliminar’. Me gustaría ver que muchos más estudios comiencen a cuantificar cómo las diferencias en la salud del suelo afecta la calidad de los cultivos que provienen de esa tierra”.

Más información: bioeconomica.info

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